Shakespeare por presos de Santa Martha Acatitla

by Luis Rojo, November 13, 2014
 

 

Un proyecto singular de profesionalización teatral se desarrolla en la cárcel de Santa Martha con internos guiados por maestros del Foro Shakespeare, Itari Marta y Luis Sierra, cuyo montaje Ricardo III Versión 0.3 actualiza y escenifica la tragedia clásica de William Shakespeare, Ricardo III. Ambos dan cuenta de la experiencia.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Surge una compañía de teatro profesional, con la ayuda del Foro Shakespeare, dentro del penal de alta seguridad Santa Martha Acatitla, donde se presenta una versión de la tragedia Ricardo III de William Shakespeare, todos los sábados para internos y público en general.

El título de la obra es Ricardo III Versión 0.3. Actúan 13 presos bajo la dirección de Itari Marta y Luis Sierra, del Foro Shakespeare:

Michel Barrueta Flores (El Michel), Francisco Castellanos Rivera (El Lic), César David García (El Ruco), Detor Escobar Fidel (El Detor), Francisco Javier González Cruz (Greñas), Cándido Alberto Herrera (El Negro), Héctor Maldonado Rojas (El Chaparrito), César Martínez Sánchez (El Chamaco), Rodrigo Martínez Vega (El Mamado), Martín Nieto Naves (Joselito), Alberto Ocampo Gómez (El Norte), Israel Rodríguez Hernández (El Isra) y Alejandro Ramírez Mares (El Mares).

El escenario se llama Teatro Juan Pablo de Tavira, ubicado casi al centro de esta penitenciaría, la cual tiene 49 años de existencia y alberga a los delincuentes más peligrosos de la Ciudad de México.

Lugar pequeño, donde el eje de la tragedia es “el síndrome Ricardo III”: debido a una desventaja física (sanada con una prótesis) se construye el rencor hacia los demás que sólo la necesidad de dominación podrá suplir. Hay una perpetua sucesión de crímenes por la corona y el trono del rey, traiciones y venganzas de un reino despojado que únicamente posee sus desperdicios. Cada preso ha hecho su prótesis con material reciclable (envolturas de dulces, botellas de refresco, latas, cartón y ligas); todos visten overol verde militar y botas de montaña negras. Ellos mismos tocan percusiones como fondo musical, o para anunciar sucesos fuertes en la trama.

Desde hace dos años, el Foro Shakespeare (creado hace tres décadas) empezó a funcionar en el reclusorio. Tras nueve meses, el 30 de noviembre de 2009, los reos estrenaron una primera obra: Cabaret pánico, también dirigidos por Marta y Sierra, e igual asistió público externo.

 

Puente de diálogo

 

Itari Marta cuenta que el proyecto empezó cuando los internos contactaron a una amiga suya, Karina Sosa, ya fallecida, a quien dedican este montaje:

“Ella nos trajo a Santa Martha Acatitla, un poco para crear un puente con las artesanías que los reclusos creaban. Aquí conocimos a Francisco Castellanos Rivera, el director del grupo de teatro de la penitenciaría y nos pidió que impartieramos un taller de teatro.

“Nos pareció maravilloso y pensamos que serían quizá unas cuatro sesiones y ya. Pero el material que existe dentro de esta prisión, con respecto al teatro era muy grande, el proyecto se fue dando de manera muy espontánea, no sabíamos que llegaría hasta este punto. La situación del país, el abismo socio-económico y cultural cada vez más profundo entre diversos sectores, nos mostró por qué era importante darle continuidad y solidez a esta idea.”

Por tal abismo, expone, “nadie puede sentarse a platicar ni a discutir, entonces, nos dimos cuenta de que el teatro es un puente de diálogo donde alguien puede decir palabras sin ser juzgado o prejuzgado, porque está como cobijado por el dios del teatro”.

–¿Sería entonces una catarsis para ambas partes que dialogan, la de la cárcel y la de afuera?

–Sí, porque hay la libertad de decir cosas, pero en un marco de ‘estamos contando una historia’. Ese puente nos ayuda como pretexto para sentarnos a dialogar, a vernos a los ojos y a hacernos preguntas. A lo mejor también a reencontrarnos y saber que el enemigo no somos los ciudadanos, unos y otros. El enemigo es algo más grande que no vemos, se llama poder y quien lo tiene.

Los dos directores resaltan que, además, con este proyecto decidieron obrar una acción concreta “de impacto social real para empezar a colaborar con la reconstrucción del tejido social que este país necesita pero a gritos”.

Precisa Marta que debido a ese tejido social roto se desataron los grados de crueldad en México:

“Para el delincuente ya no es suficiente sólo asaltarte, ahora te viola pero con un tubo de treinta pulgadas para que duela. Eso habla de una sociedad enferma. Resarcir eso nos va a llevar mucho tiempo y debe ser con acciones concretas de parte de la sociedad civil, y nuestra trinchera es el teatro.

“No queremos cambiar al mundo, no; sólo hay que dejar de quejarnos, de decir constantemente ‘¡qué horrible país!’, preguntarse ‘¿qué hago?’, y actuar.”

Para Luis Sierra, el encuentro de miradas se da con el espectáculo:

“Traer a espectadores de afuera a Santa Martha Acatitla vuelve concreto que dialoguen con las miradas estos dos polos. No trabajamos con ‘pobrecitos internos que son inocentes’, no, es gente que sí es culpable y paga sentencias muy altas por delitos graves: secuestro, homicidio… Laboramos con personas con sentencias de ochenta o noventa años, pero hay hasta de 300 años.

“Estas personas siguen vivas. Llegan a la cárcel, y en el supuesto de que los maten o no, la verdad es que siguen delinquiendo; pueden trabajar más a sus anchas porque ya están aquí, sacan dinero, y saben cómo hacerlo. Si el delincuente o el criminal tiene bases sólidas para que su estructura mental lo lleve a su destrucción, ¿qué pasa si se le dan herramientas para que lo lleve a cabo?”

El Foro efectuó ejercicios de cómo secuestraban, cómo extorsionaban vía telefónica “y analizábamos que era una ficción trasladada a una improvisación teatral”. Marta y Sierra despejan que “no se volvió una asunto de terapia, filantrópico, dadivoso, ni de culpa social de nosotros hacia ellos”. La finalidad del Foro ahora es “profesionalizar el teatro al interior de las cárceles”. En voz de Marta:

“Aquí el teatro siempre se realiza a nivel amateur y sin continuidad. Aparte, hay que dignificar el trabajo del actor y el arte. El arte se considera un artículo de tercera necesidad que no es vital para discernir y el próximo año los mexicanos tendremos que discernir, vamos a tener que tomar decisiones fuertes. No se le puede pedir al mexicano que lo haga si no tiene educación, no se puede votar por un candidato que se ve bien o mal en la tele, la sociedad debe estar informada. El arte permite todo eso y si lo dignificamos como algo necesario es para justamente salir de la tragedia y que se considere un trabajo digno.”

 

Desafío estético

 

–¿Cómo han recibido los internos un teatro ya más profesionalizado?

Sierra toma la palabra:

–Siempre están ávidos de tener contacto con el exterior. De entrada ellos lo pidieron, por lo que la recepción es muy buena. Este grupo trabaja haciendo teatro desde hace mucho en pastorelas, esqueches y festejos por el Día de la madre o del padre.

“Al darles el taller les hicimos saber que este trabajo es profesional, básicamente es lo que nosotros hacemos afuera en el Foro Shakespeare. Entonces se fue gestando que este conjunto se convirtiera en una compañía estable, proyectada a largo plazo. Al ver las implicaciones, los desafíos y el rigor profesional en el teatro, solos se nos acercaron para decir que habían dejado de trabajar ‘en el teléfono’, la extorsión; que estaban intentando estudiar más, leer o decían: ‘Hago otras cosas para ganar dinero, pero quiero dedicarle más tiempo al teatro’.”

El grupo inició con 25 encarcelados, de los cuales permanecen 17. Sierra explica cómo los profesionalizaron:

“Se invitó al taller a profesores del Foro y a los procesados siempre se les trató como a los compañeros actores, profesionales. Desde el principio se planteó un trabajo de disciplina y rigor. Les dijimos que si no les gustaba, se podían ir.”

Concreta Marta:

“Les advertíamos que íbamos a trabajar de doce del día a las cuatro de la tarde: ‘¿quieres o no?’. Si era ‘no quiero’, les manejábamos el adiós. Planteamos estructuras que les implicara tomar decisiones. Para estar en la compañía debían entrenar treinta minutos, si comentaban ‘es que me canso’, entonces adiós: o si explicaban ‘es que fumo piedra’, les sugeríamos que dejarán la piedra. No era obligarlos, sino ponerles un contexto en donde tuvieran que tomar una decisión positiva o negativa.”

Orgullosos, señalan los dos entrevistados: “Se están ganando un derecho de piso.” Al final, Sierra dice:

“La gente de afuera no se topará con un estudio antropológico, ni un estudio social, o de un acto heroico de nosotros queriendo salvar al mundo y otros que se dejan salvar. Es un planteamiento estético y creativo, y nos interesa un resultado artístico de calidad.”

(Para ver la obra se debe reservar a www.foroshakespeare.com o a los teléfonos 55534642 y 55560014).

 

 

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